¿Cuándo cambiar tu calzado de trabajo? Señales de desgaste, cuidados y lo que pide la norma
Casi nadie tira unas botas de trabajo mientras aguanten. El problema es que un par puede verse bien por fuera y estar dañado por dentro. Con el calzado de seguridad pasa lo mismo que con un casco. Lo que importa es lo que todavía resiste, y eso casi nunca se ve a simple vista.
En esta guía verás las señales de que un par ya cumplió. También repasamos lo que dicen la NOM-113-STPS-2009 y la NOM-017-STPS-2008 sobre su cuidado. Sirve si compras para ti o para todo un equipo.
Qué dice la norma sobre revisar y reponer
La NOM-113-STPS-2009 dice cómo se fabrica y se prueba el calzado de protección. Por ejemplo, cuánto golpe aguanta la puntera o cuánta fuerza resiste la plantilla. Pero no le pone fecha de caducidad a un par.
Esa parte la cubre la NOM-017-STPS-2008. Pide al patrón enseñar a su gente a usar, revisar, limpiar y reponer su equipo. También le pide vigilar que lo usen durante la jornada. Así que revisar las botas no debería depender de la memoria de cada quien. Lo mejor es volverlo una rutina.
El error más común: “todavía se ve bien”
Esto pasa en muchos almacenes. A un trabajador se le cae una pieza pesada sobre la punta del pie. No se lastima, porque el casquillo hizo su trabajo. Revisa la bota, la ve entera y sigue usándola.
Ese es el error. La norma pide que, después de la prueba de impacto, quede un espacio libre para los dedos. Pero un casquillo que ya recibió un golpe fuerte pudo quedar hundido o débil. La próxima vez quizá no proteja igual.
La regla práctica es sencilla. Si el casquillo recibió un golpe fuerte, cambia el par, aunque se vea bien por fuera. Un par nuevo cuesta mucho menos que un dedo fracturado.

Otras señales de que el par ya no protege igual
Revisa el zapato limpio y con buena luz. Luego fíjate en estos puntos:
- Casquillo a la vista. Si la piel o la malla de la punta se rompió y se ve el casquillo, esa zona ya no está bien protegida.
- Suela lisa o despegada. Sin dibujo, la suela resbala en pisos con agua o aceite. Si se despega, también entra humedad.
- Hoyos en la planta. Si un clavo atravesó la suela, revisa la plantilla antiperforación. Una que ya fue perforada no responde igual.
- Grietas en un calzado dieléctrico. Aquí la protección depende de que el material esté entero. Una grieta basta para cambiarlo.
- Forro roto o plantilla aplastada. No quita protección directa, pero causa rozaduras. Y eso hace que la gente se quite el zapato.
Cuidados sencillos que alargan su vida
Ningún cuidado hace eterno un par. Pero sí evita que se acabe antes de tiempo. Lo básico cabe en cinco hábitos:
- Limpia el lodo, el cemento y los químicos al terminar el turno. El cemento seco reseca la piel y la agrieta.
- Deja secar el par a la sombra. El sol directo o una estufa endurecen la piel y aflojan el pegamento de la suela.
- Si puedes, alterna dos pares. Así cada uno se ventila un día completo.
- Cambia agujetas y plantillas cuando se gasten. En calzado dieléctrico, usa solo la plantilla que indica el fabricante.
- Guarda el par en un lugar seco y con aire, no en una bolsa cerrada.
Cómo elegir el reemplazo
Cambiar de par es buen momento para ver si el anterior era el correcto. Piensa en el riesgo real del puesto. Luego busca en el marcado las letras que lo cubren, como PP para la puntera o RP para la planta.
En obra o en exteriores, las botas de seguridad de caña alta con suela de dibujo profundo duran más frente al lodo y las piedras. Además, sujetan el tobillo en terreno disparejo.
Si el par anterior se acabó porque era pesado o caluroso, prueba otra opción. En fábricas y almacenes, unos tenis de seguridad ligeros y con malla suelen funcionar mejor. La gente los usa bien puestos y por eso les duran más.
Si buscas más soporte sin el peso de una bota, los zapatos de trabajo hombre de caña media son un buen punto medio. Eso sí, la NOM-017 pide que el equipo se ajuste al cuerpo de quien lo usa. Pruébalos con el calcetín del trabajo y revisa la tabla de tallas antes de pedir.
Para empresas: revisar a tiempo sale más barato
Si compras por mayoreo, haz una revisión rápida una vez al mes. Así detectas pares dañados antes de un accidente. Además, anota cuándo se entregó y cuándo se cambió cada par. Ese registro ayuda a cumplir con la NOM-017 y a planear la siguiente compra.
Al final, cambiar un par a tiempo cuesta mucho menos que una incapacidad. Y quien ve que su empresa cuida su equipo, también lo cuida mejor.



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